Hablando con la inseguridad

by - jueves, febrero 25, 2016

O no doy señales de vida en ocho meses o me pican las manos si no las repiqueteo contra mi teclado rosa.
No sé el ritmo con el que escribiré aquí, ni exactamente sobre qué, pero lo que si sé es que cuando tenga ganas de hacerlo, no me voy a cortar.
No voy a dejar de escribir sobre outfits y belleza, porque son temas que no han dejado de gustarme ni interesarme, pero este es mi diario, así que tengo que serle fiel a mi cabeza y representar las ideas -quizás no tan superficiales- que también rondan por ella.

Y hoy, veréis, no sé ni por dónde empezar.

Uno, dos y tres. Vamos a ello.


Soy insegura. Mucho. No sé desde cuando, no lo recuerdo bien, pero es algo que no me gusta nada. Antes no lo era y me hace sentir verdaderamente mal muchas veces.

Hay días en los que no me apetece salir a la calle porque pienso que no soy lo suficientemente buena para hacerlo.

Releo la frase y veo lo estúpida, rara y a la vez dolorosa que me parece. Pero es la verdad. ¿Y tú estás estudiando psicología? -frase que escucho más de lo que debería y me repatea hasta un nivel inimaginable-. Pues sí.

No echo la culpa a nadie de este problema más que a mí misma. Nunca nadie me ha hecho sentir en mi vida ni una décima parte de lo mal que me he hecho sentir yo a mí misma. Al contrario que yo, la gente que me rodea me hace sentir bien, a gusto con Claudia. No es que necesite la aprobación de nadie, ni los cumplidos, ni la valoración de nadie para sentirme bien. Más bien al contrario, lo que piensan los demás de mí me importa bastante poco. Y hay veces que incluso me molesta que el resto me valore, porque suele ser tan contrario a lo que yo misma pienso sobre mí que se crea una disonancia en mi cabeza que hace que, literalmente, explote.

Quiero dejar claro que no estoy acomplejada, ni mucho menos. Me gusta mi físico  y me siento bien con él -unas veces más, otras menos, pero como todo el mundo-. Es algo que va más allá.
Creo que el problema radica en mi naturaleza perfeccionista. Desde que tengo uso de conciencia, siempre he querido más. Más y mejor. Nunca me he conformado con lo que hacía. Y eso no es exclusivamente malo, también tiene su lado bueno, sí. Porque gracias a ese vicio mejorista he conseguido muchas de las cosas que me he propuesto. Pero también hace que nunca sea feliz del todo.

Cuando era pequeña, mi mayor "vicio" eran las notas. Mi objetivo nunca ha sido convertirme en la mejor de la clase, ni la mejor en nada. Mi madre siempre ha sido muy sincera conmigo -Claudia, por muy buena que seas en algo, siempre va a haber alguien que haga las cosas mejor que tú- y le agradezco tan sabias palabras porque, de no inculcármelas, la hostia al crecer habría sido todavía mayor.

El problema siempre ha sido que mi objetivo ha sido ser la mejor para mí misma, y eso es lo difícil. Si no eres lo suficientemente buena para ti nunca crees que lo eres para los demás.

A dónde quiero llegar con todo esto.

Actualmente son miles de cosas las que me hacen sentir insegura. Físicas y comportamentales. Y cada día nuevas. El problema aparece cuando se convierten en un bucle que te impide estar feliz, salir a la calle o ser simpática. A veces tengo ganas de gritarle al mundo que no, ni soy vergonzosa, ni antipática -un poco rarita si, lo reconozco y no me averguenzo- simplemente, de vez en cuando, afloran mis inseguridades.

Supongo que todo el mundo se siente inseguro a veces. A mí, a pesar de que cuando me pasa, de lo último que tengo ganas es de ver a alguien, lo que mejor me viene es justamente eso. Salir a la calle, quedar con alguien. Y hablar. Disfrutar. Reír. Salir de fiesta. Y desvariar y arreglar el mundo pero dejarlo más o menos como está. Y darme cuenta de que todos, TODOS tenemos miedos, y de que nadie ha nacido para ser perfecto.

Le doy al botón de publicar por si puede ayudar a alguien a sentirse mejor. Comprendido, quizás, aunque sea por un instante. Yo me doy por satisfecha.

Día a día hago frente a mis inseguridades, y creo que algún día les ganaré la batalla, aunque no sea al completo, pero estoy cerca de ello.

Cada vez que me sienta un poco triste haré click en esta entrada, como lo he hecho otras veces con otras, reeleré estas palabras y me sentiré un poco mejor con quien las escribe, de eso estoy segura.

Espero que os haya servido personalmente o hecho pensar, en vosotros mismos o la persona que tenéis al lado. Entender la vida desde el punto de vista del otro. No porque una persona tenga unas cualidades ha de sentirse segura o feliz, y a la inversa. Hay personas que no tienen nada y realmente lo tienen todo.


                                                                                                         LOV


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